Encuéntrate en algún mundo...donde no seas tú, ni nadie
que los rincones del tiempo,se taparon con tu aire...
que a pedacitos te rompen...de los pies a la cabeza
nos ponen en fila india,y atormentan la tristeza.
Pues acuérdate un buen día...cuando el sol era el mañana
cuando abrías los ojos
y se escuchaban tus ganas.
El tiempo rueda que rueda...y se olvidan tus ansias
de andar descalzo en la vida...de arder si te entran las ganas.
No dejes tú, niño herido,
que te abran los brazos forzados...
que si quieres ser tú mismo,siente que estoy a tu lado.
Pero los días son años... y años que saben a arena
masticando los instantes
entre olas, sal y penas.
El tiempo entre palabras
miércoles, 23 de octubre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
Trece transiciones.
No me imagino un paraíso más perfecto que la curva de tus pechos.
Ni sueño con un aroma tan dulce como el roce de tu piel.
Me desmonto, en mil pedazos, entre cada lunar de tu espalda; encontrando el camino que me leve a algún rincón.
No recuerdo un cielo libre, más hermoso que tus brazos... donde volar sin reproches; donde volar porque sí.
Y adoro abrir los ojos, y perderme en tus latidos...
sentir tu aroma inundando lo mas profundo de mí.
Hoy invento malabares con canciones de dos notas, y de trece transiciones de tus noches sin final.
Y me enciendo con tu abrazo, y me apago sin tu luz; si no brillan tus luceros tanto como brillas tú.
Con tu frío me hago fuerte, y nuestro calor nos templa...
y somos uno y el otros, y uno solo al final,
en el camino que hallamos, y que vamos inundando...de nuestra propia fragancia, de los versos y del mar.
asw.
Ni sueño con un aroma tan dulce como el roce de tu piel.
Me desmonto, en mil pedazos, entre cada lunar de tu espalda; encontrando el camino que me leve a algún rincón.
No recuerdo un cielo libre, más hermoso que tus brazos... donde volar sin reproches; donde volar porque sí.
Y adoro abrir los ojos, y perderme en tus latidos...
sentir tu aroma inundando lo mas profundo de mí.
Hoy invento malabares con canciones de dos notas, y de trece transiciones de tus noches sin final.
Y me enciendo con tu abrazo, y me apago sin tu luz; si no brillan tus luceros tanto como brillas tú.
Con tu frío me hago fuerte, y nuestro calor nos templa...
y somos uno y el otros, y uno solo al final,
en el camino que hallamos, y que vamos inundando...de nuestra propia fragancia, de los versos y del mar.
asw.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Arde.
Me va
a estallar el duende que tengo encerrado en el pecho. Cada sonido que sale de tu
boca se clava más y más hondo. Agujereas a ratos los sorbitos y los tragos…de este
amargo desenlace de tu cama y mi colchón.
Como quema que te acerques, y mas
arde si te marchas.
Y mira
por la ventana que da la luz a tu risa. porque hace ya bastante que tu risa se
apagó. Ni ríen hoy esas las ganas de seguir andando a oscuras, por este agujero
amargo que se oculta en mi interior. Que duele, que quema, que arde y me
invade. Que explotas, que exploto, que explota sin más.
Cómo marchitas
las hojas de aquel rosal de tu oreja. En el que crecían puras las ganas de
andar sin más.
Las notas de tu libreta salen volando sin rumbo. Y tú te pierdes
en ellas y muy lejos te me vas...
No vuelvas
nunca, si el duende se ha vuelto color de amor. Si es negro, oscuro o marchito,
en un triste corazón. Quédate perdido en ellos. Encuéntrate solo a ti. Tal vez
así te acostumbres, y te deshagas de mi.
jueves, 29 de agosto de 2013
Sabes amargo.
No me da la gana de endulzar las palabras con azucarillos de dos
duros.
No necesito que me digan “hoy no vales” para salir y correr.
Detesto las idas y venidas.
Y odio... las miradas que se clavan punzantes en mi nuca cuando giro cada esquina...
la esquina de algún sitio donde no quiero ni estar.
Alivio las promesas que me hice,
y ahogo las ideas que vendrán.
Entre tanto y nada, y suma y sigue,
me agobio en un vaso y su cristal.
Me ahogo entre palabrería absurda...
y absurda tu promesa si te vas.
Enciendo cada llama, a cada paso...del peso que me quitaré al caer...
pues caigo,y me levanto y sigo andando
pero tu herida... no se endulza con la miel.
No necesito que me digan “hoy no vales” para salir y correr.
Detesto las idas y venidas.
Y odio... las miradas que se clavan punzantes en mi nuca cuando giro cada esquina...
la esquina de algún sitio donde no quiero ni estar.
Alivio las promesas que me hice,
y ahogo las ideas que vendrán.
Entre tanto y nada, y suma y sigue,
me agobio en un vaso y su cristal.
Me ahogo entre palabrería absurda...
y absurda tu promesa si te vas.
Enciendo cada llama, a cada paso...del peso que me quitaré al caer...
pues caigo,y me levanto y sigo andando
pero tu herida... no se endulza con la miel.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Musa.
Ven, y cuéntame despacio.. de tus prisas, tus apuros.
Ven, y átame las manos, con los hilos de tus ojos...
que las hojas que prestaste, a la musa de tus letras,
se fue volando tan lejos, que ya nadie la encontró.
Pero cuando el sol se apague...y cuando los labios sientan
que las grietas de su alma las congeló el corazón...
entonces aprieta fuerte, las heridas de tus ansias...
que algún día fueron algo, y ahora algo ya no son.
De puntillas y a lo lejos, veo el caminar desnudo
de los pies que andan a brincos, por no quererse quemar...
porque queman las alturas,
y las idas y venidas...
porque quema aún el olvido,
cuando se que tú no estás.
Ven, y átame las manos, con los hilos de tus ojos...
que las hojas que prestaste, a la musa de tus letras,
se fue volando tan lejos, que ya nadie la encontró.
Pero cuando el sol se apague...y cuando los labios sientan
que las grietas de su alma las congeló el corazón...
entonces aprieta fuerte, las heridas de tus ansias...
que algún día fueron algo, y ahora algo ya no son.
De puntillas y a lo lejos, veo el caminar desnudo
de los pies que andan a brincos, por no quererse quemar...
porque queman las alturas,
y las idas y venidas...
porque quema aún el olvido,
cuando se que tú no estás.
sábado, 10 de agosto de 2013
La luna de ninguna.
Lo sé.
Como si se hubiese detenido el tiempo entre mis dedos.
Y los tuyos se entrelazan con mi mano...
que deslizo hasta tu pie.
Y de tu pie impulso el vuelo...
Parece que fue ayer cuando robábamos los segundos a tu reloj de pared.
Cuando escondíamos recueros en cajitas de papel.
Parece que fue anoche cuando la luna se encendió para las dos.
Y a las dos volvimos una.
Y a la una nos cambió.
Pero no cambio yo mi caminar por tu cintura.
Ni tus manos en mi pelo.
Así dejo que pasen las horas.
Y da igual si se para el tiempo...
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