miércoles, 21 de agosto de 2013

Musa.

Ven, y cuéntame despacio.. de tus prisas, tus apuros.
Ven, y átame las manos, con los hilos de tus ojos...
que las hojas que prestaste, a la musa de tus letras,
se fue volando tan lejos, que ya nadie la encontró.
Pero cuando el sol se apague...y cuando los labios sientan
que las grietas de su alma las congeló el corazón...
entonces aprieta fuerte, las heridas de tus ansias...
que algún día fueron algo, y ahora algo ya no son.
De puntillas y a lo lejos, veo el caminar desnudo
de los pies que andan a brincos, por no quererse quemar...
porque queman las alturas,
y las idas y venidas...
porque quema aún el olvido,
cuando se que tú no estás.

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