Me va
a estallar el duende que tengo encerrado en el pecho. Cada sonido que sale de tu
boca se clava más y más hondo. Agujereas a ratos los sorbitos y los tragos…de este
amargo desenlace de tu cama y mi colchón.
Como quema que te acerques, y mas
arde si te marchas.
Y mira
por la ventana que da la luz a tu risa. porque hace ya bastante que tu risa se
apagó. Ni ríen hoy esas las ganas de seguir andando a oscuras, por este agujero
amargo que se oculta en mi interior. Que duele, que quema, que arde y me
invade. Que explotas, que exploto, que explota sin más.
Cómo marchitas
las hojas de aquel rosal de tu oreja. En el que crecían puras las ganas de
andar sin más.
Las notas de tu libreta salen volando sin rumbo. Y tú te pierdes
en ellas y muy lejos te me vas...
No vuelvas
nunca, si el duende se ha vuelto color de amor. Si es negro, oscuro o marchito,
en un triste corazón. Quédate perdido en ellos. Encuéntrate solo a ti. Tal vez
así te acostumbres, y te deshagas de mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario