miércoles, 7 de agosto de 2013

Me estalla la gracia. El sinsentido. El vacío.
Mi alma se pierde. Tu humo la embriaga.
Apaga el cigarro...
Ennegrecidas tus palabras se me clavan. y más. y más hondo.
Y pum...
Se apaga el reloj que nos dio tiempo al tiempo.
Y mi tiempo. y el de nadie...
Las horas pasan entre cuerdas flojas. Se tambalean sin cesar. Sin detenerse a pensar sobre el paso de los segundos. De los instantes...
De los reflejos de las caras de un Don Nadie cuando para el tren. El tren. ¿A dónde?....
y, ¿quién sabe?...
Y las horas pasan...y pesan.
Y duele cada mirada. Y amarga cada suspiro.
Tus alas las cortaron mis párpados. Mis alas las cortó tu sinsentido.
Y sigo no sintiendo nada. Y no sintiendo te siento a ti.
y tú...TU...
¿para qué más, si tú no estás?.
Y no están los momentos de amargas palomas, y alondras oscuras.
Oscura se queda la habitación.
Y si tú no estás en ella...
Oscura me que quedo yo.


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