lunes, 16 de septiembre de 2013

Trece transiciones.

No me imagino un paraíso más perfecto que la curva de tus pechos.
Ni sueño con un aroma tan dulce como el roce de tu piel.
Me desmonto, en mil pedazos, entre cada lunar de tu espalda; encontrando el camino que me leve a algún rincón.
No recuerdo un cielo libre, más hermoso que tus brazos... donde volar sin reproches; donde volar porque sí.
Y adoro abrir los ojos, y perderme en tus latidos...
sentir tu aroma inundando lo mas profundo de mí.
Hoy invento malabares con canciones de dos notas, y de trece transiciones de tus noches sin final.
Y me enciendo con tu abrazo, y me apago sin tu luz; si no brillan tus luceros tanto como brillas tú.
Con tu frío me hago fuerte, y nuestro calor nos templa...
y somos uno y el otros, y uno solo al final,
en el camino que hallamos, y que vamos inundando...de nuestra propia fragancia, de los versos y del mar.









asw.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Arde.

Me va a estallar el duende que tengo encerrado en el pecho. Cada sonido que sale de tu boca se clava más y más hondo. Agujereas a ratos los sorbitos y los tragos…de este amargo desenlace de tu cama y mi colchón. 
Como quema que te acerques, y mas arde si te marchas.
Y mira por la ventana que da la luz a tu risa. porque hace ya bastante que tu risa se apagó. Ni ríen hoy esas las ganas de seguir andando a oscuras, por este agujero amargo que se oculta en mi interior. Que duele, que quema, que arde y me invade. Que explotas, que exploto, que explota sin más.
Cómo marchitas las hojas de aquel rosal de tu oreja. En el que crecían puras las ganas de andar sin más. 
Las notas de tu libreta salen volando sin rumbo. Y tú te pierdes en ellas y muy lejos te me vas...

No vuelvas nunca, si el duende se ha vuelto color de amor. Si es negro, oscuro o marchito, en un triste corazón. Quédate perdido en ellos. Encuéntrate solo a ti. Tal vez así te acostumbres, y te deshagas de mi.